La rapidez e inmediatez que exige un medio como la radio da pie a fallos habituales, a veces no muy graves, pero que convendría corregir para el correcto uso de la lengua. Estos son algunos de estos casos, con alguna sugerencia al lado:
A veces los presentadores de programas aluden a argumentos, temas, canciones o personas que estuvieron en ediciones anteriores, sin explicar el contexto ni detalles de a qué se refieren. En este sentido, nunca hay que dar nada por sabido porque la audiencia es variable. Las expresiones de lenguas extranjeras, son barbarismos, que deben sustituirse por vocablos españoles, salvo que sean muy utilizados y sean ya de uso común. Deberemos decir “plusmarquista” y no “recordman”, “presión” y no “pressing”, pero pueden utilizarse esprint (esprín) o ranking (ranquin), por estar ya aceptadas.
El uso de gentilicios cuando su uso es escaso y son poco conocidos por la audiencia, es preferible desecharlos e introducir el nombre del país o ciudad a la que pertenezcan. Por ejemplo, “de Mónaco”, en lugar de monegasco, o de “Calatayud”, en vez de “bilbilitano”. La utilización de términos relacionados con la nacionalidad o raza deben evitarse cuando puedan ser entendidos de manera peyorativa o molestar a los implicados. Ej: “Un marroquí está acusado de…”, mejor “un hombre de tantos años…”
Se intenta evitar el uso de pronombres, porque esto hace que se pueda confundir el oyente con los nombres a los que hacen referencia. Por ello, es más conveniente repetir el apellido o el cargo que ocupa. Es más útil utilizar los números ordinales sólo hasta el vigésimo, a partir de éste se sustituyen por los cardinales. Mejor decir “la 57 edición, que la quincuagésima séptima”. Los adjetivos suelen introducir juicios de valor, por lo que es conveniente eliminarlos de las noticias. Por ejemplo, “un trágico terremoto”, “una pérdida descomunal”… Es mejor describir con datos que valorar. También se suelen alargar algunas palabras, que tienen una raíz sencilla. Mejor decir “influir” o “influencia”, en lugar de “influenciar” o “influenciación”.
Uno de los vicios en el que se incurre de forma frecuente es el laísmo, leísmo y loísmo. “La” y “lo” nunca pueden realizar la función de complemento indirecto, así “se acercó a ella y la entregó el premio” es incorrecto, pues el complemento directo no es “la” sino “el premio”. Del mismo modo, tampoco es correcto decir: “tras analizar el diagnóstico no lo encontraron ningún fallo”, es “le”. En estos ejemplos, el “le” desempeña la función de complemento indirecto, pero en algunos casos se utiliza indebidamente como complemento directo: “Cuando se refirió a la carta, afirmó que le había recibido”… (la había). Como excepción la Real Academia, admite el empleo de “le” como complemento directo cuando se refiere a personas de género masculino. Ejemplo: “Bardem no esperaba que le nominaran al Oscar al Mejor Actor”.
Los verbos deben utilizarse de forma activa y en tiempo presente, ya que las noticias deben responder a la actualidad. Por ejemplo, en vez de “en Málaga está teniendo lugar el segundo Festival de Cine”, o “se está celebrando”, mejor “se celebra”. Los nombres seguidos de un infinitivo son formas propias de galicismos. Por ejemplo, “el acto a seguir”, “las medidas a tomar”. Su formulación correcta es la inclusión del relativo “que”: “las medidas que se van a tomar”. El verbo seguido de un complemento puede sustituirse por el verbo: “puso de manifiesto” por manifestó, “introdujo una aclaración”, aclaró. El gerundio siempre modifica el verbo y no al nombre. Por lo que, a veces, se utiliza incorrectamente: “un estudiante realizando las pruebas de selectividad ha sufrido un ataque de nervios y ha incendiado el aula”, debe sustituirse por el relativo “que” y el verbo en su tiempo correspondiente: “un estudiante que realizaba las pruebas ha sufrido…”
Hay que evitar el uso de palabras de relleno que sólo ocupan tiempo, pero no aportan información. Por ejemplo, “en la sesión correspondiente al lunes 8, día de hoy”, mejor cambiarlo por “en la sesión de hoy”. En este sentido, pueden omitirse los adverbios terminados en “mente”, como principalmente, sencillamente, correctamente.
Las muletillas deben evitarse porque no añaden información “bien”, “bueno”, “en otro orden de cosas”, “por otro lado”, “no hay que olvidar”, “a nivel de”, “en base a”, “de entrada”, “para acabar”… Algunas pueden utilizarse para enlazar párrafos, pero es mejor pasar de un aspecto a otro de la noticia sin estos enlaces, que no aportan ninguna significación.
En radio, hay que tener cuidado con la cacofonía. Muchas veces sin darnos cuenta escribimos términos que finalizan de la misma manera y producen el efecto de rima involuntaria que produce un choque al oído: “La creación de una comisión de investigación que realizará la función…”, “dentro del encuentro, se escucharon muchas palabras de lamento por el mal juego del equipo local”.
Las palabras sinónimas que se utilizan como apoyo en la expresión no aportan ninguna información añadida: “ocasión única y exclusiva”, “mejor y más destacado futbolista”. Los nombres colectivos se consideran para la concordancia. Por ejemplo: “La mayoría viene por motivos económicos”. Sin embargo, si están acompañados de un complemento en plural, pueden ir acompañados de un verbo en plural: “La mayoría de inmigrantes vienen por motivos económicos”. El artículo “el”, que se antepone a los sustantivos que comienzan por “a” tónica, aunque sean de género femenino (el agua), no se utiliza cuando el sustantivo va precedido de un adjetivo, por ejemplo (la transparente agua). Los demostrativos “ese” o “aquel” no se anteponen a los nombres femeninos que comienzan por “a” tónica. Así, se dice “este ancla, esa ancla o aquella ancla” y no “este, ese o aquel ancla”.
Cuando el sujeto esté en singular y lleva un complemento en plural no hay que decir el verbo en plural. Por ejemplo, “la participación de tantos niños y niñas en el concurso significaron su gran éxito”, hay que sustituirlo por el verbo en singular: “significó”.

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