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El radio teatro

Los espacios dramáticos siempre tuvieron lugar en el mundo radiofónico por medio de seriales radiofónicos o docudramas; e incluso en una época pasada tuvieron una gran número de seguidores que se sentaban todos los días junto a la radio para escuchar las vivencias de “Ama rosa” o “Lucecita”.

Un género radiofónico que ha quedado en la memoria de muchos y en el anhelo de otros. El Radio teatro, un espacio donde la voz adquiría protagonismo haciendo las delicias de todos aquellos que escuchaban las melodiosas voces de los actores del micrófono.

Desde los comienzos de la radio como medio de comunicación en Estados Unidos los elementos dramáticos siempre han tenido cabida en la programación de todas emisoras.
En un principio se empezó tan solo con lecturas de fragmentos de textos pertenecientes a la literatura. Tras ver que el resultado era bueno se decidió dar un paso más hacia el mundo de la dramatización radiofónica y se adaptaron los textos literarios al lenguaje radiofónico para que así tuviese una mayor intensidad y valor todo lo expresado con la voz. Y ya por último se llega al punto en el que se retransmiten obras de teatro en directo, además que aparece la figura del autor de obras de teatro creadas única y específicamente para ser escuchadas por la radio.

Lo que ha sido llamado Radio teatro, los seriales, las adaptaciones literarias y las dramatizaciones han pasado con mucha gloria por la historia de la radio y aunque están en vías de extinción, todavía se recuerda alguna de estas fórmulas.

El radio teatro consistía en que las emisoras radiofónicas se trasladaban hasta los teatros con sus equipos y sus micrófonos e instalaban los medios por los que después miles de oyentes podrían disfrutar de esa obra sin necesidad de estar físicamente en el teatro.
Con este tipo de dramatización, los locutores que solían ser dos, acudían en los entreactos a visitar a los actores que formaban parte del reparto de la obra de teatro y les entrevistaban para dar mayor variedad al programa radiofónico.
Obviamente esta fórmula radiofónica tenía ciertas limitaciones ya que no era un teatro escrito para la radio sino que simplemente la radio transmitía una obra de teatro por las ondas con lo que la movilidad corporal que se observaba estando in situ en el teatro se perdía para aquellos que tan solo escuchaban.

Sin embargo unos años más tarde llego la realización en el propio estudio radiofónico de las obras dramáticas. A este fenómeno se le llamó Teatro del Aire y con él se empezaron a crear obras que se adaptaban para la radio y que eran leídas e interpretadas por un cuadro de actores y actrices que tenían por aquel entonces todas las emisoras radiofónicas. Además con el teatro del aire se empezó a considerar otros elementos que no solamente eran vocales. Es decir, la música y los efectos sonoros empezaron a tener una vital importancia para dar vida a los textos dramáticos que no sólo podían ser trasmitidos por las maravillosas voces de los actores- locutores del momento. Estos dos elementos se convirtieron en imprescindibles a la hora de lanzar una obra de teatro por las ondas y cada día las emisoras trataban de superarse más y más con los montajes sonoros de estas obras teatrales.

Parecía que la ficción radiofónica daba su fruto, así que unos años más tarde apareció en la escena de la radio el radiodrama. Este género estaba caracterizado porque no había barreras ni espaciales ni temporales; con lo que los autores de estas composiciones teatrales para radio gozaban de una libertad en su escritura mucho mayor que si escribiesen para que se representase encima de un escenario.
Fue en los años treinta, cuarenta y cincuenta cuando la mayoría de las emisoras de radio europeas incorporaron a sus equipos de trabajo no sólo a los cuadros de actores y actrices sino también a dramaturgos tan conocidos en su época y actualmente como Bertold Bretch, los hermanos Machado, Gómez de la Serna, Beckett y un sin fin de nombres reconocidos en los escenarios de toda Europa por ser las mentes creadoras de los textos dramáticos que después recrearían sus actores o bien en un teatro o bien en un estudio.

Quizá la formula dramática más reconocida y seguida a lo largo de la historia radiofónica ha sido el serial.
En los años treinta en Estados Unidos nació este género que allí era denominado “soap opera” . Esta denominación de “soap” se debió a que el patrocinador solía ser una marca de jabón.
El serial estaba escrito a modo de narración dialogada en la que se desprendían tintes de intriga, de pasión, de comedia, de melodrama, de acción y de enganche; ya que eran muchos los que se hicieron fieles seguidores a los seriales.
Risas, llantos, emoción y ternura son algunos de los sentimientos que los seriales proporcionaban al oyente. Es en esta época dorada de la radio cuando el actor- locutor tiene una especial relevancia y es en este momento cuando la voz y la interpretación es imprescindible para ser una figura radiofónica, algo que se ha ido perdiendo con el tiempo dando paso a voces sin cuidar, sin matizar y sin educar.

En España empezó a aparecer de forma tímida la ficción dramatizada en los años treinta y cuarenta, pero fue en la época de la posguerra cuando este género del serial se consagró definitivamente atrayendo para sí unas audiencias muy elevadas que seguían cada día las obras maestras del escritor Guillermo Sautier Casaseca que fue quien destacó por encima de todos a la hora de escribir obras que después se emitirían por la radio.
“Ama Rosa”, “Lucecita” o “Lo que nunca muere” eran algunos de los seriales que se podían escuchar en las radios españolas.

Más tarde en el panorama radiofónico español llegó la crisis de la dramatización y del radio teatro, dejando relegado a un segundo término todos estos espacios que tan solo tienen cabida en algunos programas de radio 3 que resucitan de vez en cuando un género tan bonito como es la dramatización radiofónica, donde la voz es el único elemento para transmitir alegrías, desgracias, ilusión y amor.
Ojalá que reaparezca algún día con fuerza este género y que de nuevo las buenas voces salgan a la escena de las ondas para hacer vibrar a los oyentes como algún día lo hicieron.

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...por Ruth García ...por Ruth García


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2 comentarios en El radio teatro

  1. Yo recuerdo cuando yo era pequeño a mis padres escuchar aquel viejo transistor en aquella España de poco más de mediados de siglo pasado y escuchar aquellos seriales que tanto nos entretenían.

  2. Es una lástima que sea un género cada vez más olvidado y perdido. Ya no se hace el radio teatro. Las programaciones actuales se basan en música o en tertulias aburridas.

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