La periodista Encarna Sánchez nació en 1940 en el municipio de Carboneras (Almería) en el seno de una familia de militares.
En sus primeros años se traslada con su madre a la capital almeriense, mientras sus hermanos se marchan a trabajar a otros lugares de España. Desde pequeña tenía una ambición que llamaba la atención, en el colegio era una alumna dispuesta a aprender cualquier cosa, siempre quería prosperar y no se conformaba nunca con nada.
Su personalidad inquieta la llevó a formar parte del cuadro de arte de la Cruz Roja. Sus inicios en la radio fue como miembro del cuadro de actores en la más antigua de las emisoras de la provincia. Poco después se presentó en Radio Juventud a un concurso de artistas noveles, y desde ese instante se dio cuenta que la radio le entusiasmaba y quería trabajar en ella. Se quedó como alumna de un medio de comunicación cumpliendo cada una de las funciones que precisa una emisora en todo momento, lo que sobre todo le sirvió para aprender muchas cosas.
Tras desempeñar durante un tiempo las funciones de directora artística y jefa de publicidad de una emisora de San Sebastián, fue a Madrid para trabajar tres años en la emisora La Voz de Madrid, con el programa “Esto es España, señores”. Además, desde 1967 presentó y puso música a los espacios “Brindis” y “El club de los millonarios”. Incluyo también un programa de música española con el que consiguió la Medalla de Plata de la Sociedad General de Autores de España. En la cadena REM hizo popular el programa “El club de los oyentes”.
Durante estos años de aprendizaje, donde fue incluso a Estados Unidos y a Méjico, consiguió adquirir mucha experiencia. Encarna Sánchez volvió a España y saltó a la popularidad con Encarna de Noche en Radio Miramar de Barcelona. En 1983 se trasladó a la COPE, donde se incorporó a la programación de la tarde con el título: “Directamente Encarna”, cuyo programa fue todo un éxito y la convirtió en líder de audiencia en su franja horaria. Se adueñó de las ondas radiofónicas y durante años fue una de las locutoras de referencia.
Las tardes y antes las noches, con Encarna Sánchez eran ya una necesidad para muchos radioyentes que esperaban cada día el momento de oír la voz enérgica de esta almeriense que tenía por bandera la realidad y la crítica. Consiguió ser líder según los datos del Estudio General de Medios (EGM) unos diez años, con una media aproximada 565.000 oyentes, durante las cinco y las ochos de la tarde, de lunes a viernes, que era cuando se emitía el programa. En el espacio colaboraron Jaime Peñafiel en la prensa del corazón, Graciano Palomo para la actualidad política y Carlos Fernández, especialista en todo lo relacionado con la música. Además, había una mesa redonda muy particular, “La Mesa Camilla”, donde participaban Maruja Díaz, Paquita Rico, Carmen Jara y Maricarmen Yepes.
Envidiada y seguida allá donde iba, criticada y adorada a partes iguales, con una personalidad arrolladora que se iba fortaleciendo con los años, sin pelos en la lengua, logró meterse en el bolsillo a la gran mayoría de los oyentes del momento. No tuvo rival en un principio hasta que aparecieron las voces jóvenes y ambiciosas de Julia Otero y Xavier Sardá en la misma franja horaria. Los tres posteriormente han sido galardonados con los premios Ondas por sus diferentes estilos a la hora de llevar un espacio de radio. Los dos nuevos en ese instante consiguieron arrancar los oyentes más jóvenes, de unos 30 a 40 años, y Encarna Sánchez era escuchada por la audiencia de más edad, de 50 años en adelante.
Ahora, no ha pasado mucho tiempo y no están ya en la radio española ni Encarna Sánchez, lamentablemente fallecida, ni Javier Sardá, en la televisión y sustituido en la Cadena Ser por Gemma Nierga, ni Julia Otero, también en la televisión y despedida repentinamente de su programa “La radio de Julia” de Onda Cero. En 1990 fue contratada por Antena 3 TV para una serie de trece espacios de emisión semanal, sin embargo no abandonó su trabajo en la COPE. Este programa llamado “…Y ahora Encarna” fue muy criticado por profesionales de otros medios por sus particular forma de enlazar la información con la publicidad. No tuvo mucho éxito y decidió dedicarse por completo a la radio.
Su manera de ser le ocasionó varios problemas. En 1991 prestó declaración ante la Fiscalía de Madrid, donde se le abrieron diligencias informativas por un posible delito de desacato al criticar en su programa de la COPE la actuación de un juez. Tres años después volvió a ser encausada en dos ocasiones. Una de ellas a raíz de la demanda civil presentada en junio por el ex director de TVE, Ramón Colom, de la que fue absuelta; después fue denunciada por el ex secretario de Interior Rafael Vera, donde finalmente la causa fue archivada y sobreseída en noviembre de ese año.
En 1995 prestó su voz a Amnistía Internacional para una campaña sobre la violación de los derechos de las mujeres en países como Bosnia, Argelia y Brasil.
Encarna falleció en 1996 a los 56 años en Madrid a consecuencia de un cáncer en la garganta, que sufría desde hacía años. La periodista guardó siempre en silencio la gravedad de su enfermedad en la más estricta intimidad. Recibió tratamiento médico en diversos centros españoles y en una prestigiosa clínica de Suiza e incluso permaneció ante el micrófono hasta dos meses antes de morir, cuando la gravedad de la enfermedad le impidió continuar dirigiendo su programa diario que tanta fama y éxito personal le había dado.
Se fue una periodista, aunque nunca acabó la carrera, única, irrepetible, tanto para lo bueno como para lo malo. Tenía el don divino de la palabra, que o se nace con él o nunca se tiene. Era exagerada para todo, de cualquier asunto hacía un mundo y en ocasiones sus críticas eran desproporcionadas, por una pequeña cosa creaba una polémica bestial. Odiaba a los políticos de izquierdas y a los de derechas, hasta el extremo que nos les dejaba hablar en sus micrófonos. Pero dio un juego y una importancia fundamental a la COPE desde el punto de vista comercial y eso le sirvió para que la perdonaran cualquier cosa.

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Encarna Sánchez fue la señora de las ondas. Aún recuerdo esas tardes, a partir de las 16 horas, en la COPE con su programa.
Era una locutora con fuerza que, o te gustaba mucho o la odiabas. Para mí, con su muerte desapareció una forma de hacer radio.