El protagonista de la película Dave Graver, un popular comentarista de discos, se encuentra deprimido porque su novia ha decidido pasar unos cuantos días fuera de la ciudad.
Para pasar el rato, emplea la mayor parte de sus horas en un bar, “El Sardine Factory”, que suele frecuentar. Una noche encuentra a Evelyn Draper, una chica que siempre llama a su programa de radio nocturno, hablan, se conocen y ambos comienzan un apasionado romance de una noche. Pero cuando Dave decide terminar con la relación a la mañana siguiente, Evelyn se obsesionará con él.
Toda la trama de la película gira en torno a la obsesión terrorífica que sufre Evelyn Draper (Jessica Walter) por Dave Garver (Clint Eastwood), a quien llama cada noche para que ponga la canción “Nebulosa” en su programa. La radio, y un programa nocturno sirven como arranque a un filme que empieza pausado, relajado, con su protagonista tranquilamente en la barra de un bar después de trabajar y que luego se precipita irremediablemente. Cualquier locutor estaría encantado de conocer a una admiradora suya, entablar conversación sobre el programa y lo que les parece a ambos, pero es difícil suponer que esa persona, que en un principio parece dulce, amable e inofensiva, se pueda convertir en un auténtico monstruo que no tenga ningún tipo de miramiento para conseguir lo que se propone. Y es lo que le sucede al personaje de Eastwood, aunque éste también hace méritos propios para meterse en un lío: se acuesta con una desconocida de la que sólo conoce por las ondas aprovechando que su novia Tobey (Donna Mills) está fuera de la ciudad. La diversión de una noche le costará caro a Dave.
Lo más interesante de la película, sin lugar a dudas, es la figura de Evelyn cuyo comportamiento puede parecer en ocasiones exagerado pero que no es irreal, pasa a menudo y deriva en consecuencias graves que a veces pueden ser frenadas o inevitables. Cuando escuchamos la radio nos podemos hacer una idea física del locutor por su voz, a veces incluso existe cierta curiosidad por conocerle. Es lo que le sucede a esta chica, quiere verle en persona, y cuando normalmente no sucede nada más aquí todo se precipita esa noche. Dave lo considera una diversión, una experiencia, que no tiene intención de repetir, porque entre otras cosas ya tiene una novia más o menos estable, en cambio Evelyn lo interpreta como el inicio de una relación que quiere mantener.
La reacción de una persona que no recibe lo que quiere o lo que ella está dispuesta a dar puede variar, bien lamentándose e intentando superar la situación en la soledad o bien empleando cualquier táctica para lograr su objetivo, incluida la violencia, lo que aquí desemboca en la obsesión y en la locura por parte de esta extraña mujer. Es difícil imaginar que después de una noche juntos, una persona se pueda enamorar de otra, pero aquí es donde aparece el factor de la radio.
El programa de radio de Dave ha provocado que la chica, antes de conocerle en persona, sienta una familiaridad, una simpatía y un conocimiento sobre el personaje de Clint Eastwood, que aunque no sucede a la inversa, deriva en que la aventura de esa noche no sea exactamente entre completos desconocidos. La magia de la radio puede crear en el oyente un sentimiento de cercanía ante el locutor, de cariño en ocasiones como si fuera un miembro más de la familia, que no se da tan fácilmente en otros medios, porque quizá la radio es más sugerente, misteriosa y tiene la posibilidad de crearnos nosotros mismos una propia persona a través de la voz que oímos, hasta crearnos un mito.
La obsesión de Evelyn va aumentando paulatinamente, primero quiere estar con Dave, y ante su negativa, queda triste; insiste, pero el locutor no quiere saber nada de ella (al principio se lo transmite de forma tranquila hasta que pierde la paciencia); después empieza a espiarle, y es cuando se da cuenta de que Dave se ve con otra mujer; su ira va aumentando y su comportamiento es tan obsesivo que pierde los nervios y ya intenta conseguir a Dave a la desesperada, traspasa la línea de la legalidad al matar a un policía e intentar asesinar a Tobey y Dave, e incluso, deja malherida a la mujer de la limpieza del piso de Dave.
Dave, ante esta peligrosa situación, se arrepiente de lo que ha hecho, y no puede volver atrás. A muchos locutores de radio no les gusta relacionarse demasiado con sus oyentes, y todavía menos mantener una historia personal con ellos, pero al personaje de esta película no le importa en un principio, hasta que luego su plan sale bastante mal.
“Escalofrío en la noche” (1971) supone el debut detrás de las cámaras de Clint Eastwood, director magnífico que ha ido evolucionando a lo largo de los años hasta desarrollar un estilo personal, diferente al juego de Hollywood, y que no ha perdido calidad e interés con el tiempo, no en vano, sigue haciendo películas muy aplaudidas como la última “Mystic River”, protagonizada por Sean Penn, Tim Robbins y Kevin Bacon. Eastwood, antes de decidirse a dirigir, supo esperar su momento y aprender mientras interpretaba de otros realizadores ya consagrados como Sergio Leone o Donald Siegel, a los que debe una gran parte de sus éxitos y su saber estar con una cámara. De ellos ha heredado su pulso narrativo; la quietud, la tranquilidad, los momentos previos a la acción propios de Leone; la rapidez de movimientos, la agilidad en un instante determinado, las imágenes violentas pero no gratuitas, de Siegel; y finalmente su evolución personal que le ha forjado una planta de director todo-terreno, capaz de desenvolverse en filmes emotivos, “Los puentes de Madison”, y otros muchos más duros “El sargento de hierro”.
Es evidente que en “Escalofrío en la noche” hay lagunas importantes, lo peor desde luego, es todo aquello que rodea a la pareja de Dave y Tobey, su novia, donde mezcla en ocasiones planos muy cortos con otros generales y donde sobre todo la música no es la adecuada para una cinta de este calibre. También resulta impactante el final, con escenas en las que hay cierta acción, cercana al terror, llenas de cuchilladas y sangre constante, si lo comparamos con el inicio tan pausado en una emisora de radio. Es decir, nunca podríamos imaginar que un programa radiofónico tuviera unas derivaciones finales tan terroríficas. De todas formas en esta película se empezaba a gestar la carrera de realizador norteamericano que logró su mayor reconocimiento con la película “Sin perdón”, con la que consiguió varios oscar.

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