Un drama de justo dos horas de duración que cuenta la historia de un director de hotel que se ve obligado a dar cobijo a un grupo grande de tutsis ante la avanzadilla de los soldados hutus, los cuáles comienzan a perturbar el día a día del país.
Excelente film dirigido por Terry George y protagonizado por Don Cheadle (Paul Rusesabagina), Sophie Okonedo (Tatiana), Nick Nolte (Coronel Oliver), Joaquin Phoenix (Jack), Desmond Dube (Dube), David O’Hara (David), Cara Seymour (Pat Archer), Fana Mokoena (General Augustin Bizimungo), “Hotel Rwanda” es una película rodada con el apoyo del Reino Unido, Sudáfrica, Italia y Estados Unidos.
Paul Rusesabagina, el director del hotel Mille Collines (a quién da vida un estupendo Don Cheadle), es hutu y se verá involucrado en el transcurso de los acontecimientos cuando amena-zan a su mujer tutsi (Sophie Okonedo), a sus hijos y vecinos con la muerte y logra sortear los primeros obstáculos mediante el soborno, con la esperanza de que las fuerzas internacionales lleguen en cualquier momento para evitar la guerra civil.
Soldados hutus instigan por radio a “erradicar la invasión asesina de los tutsis”. Sin embargo, la situación se recrudece. Tras el asesinato del presidente ruandés, comienzan las matanzas indiscriminadas de tutsis a manos de los soldados y ciuda-danos hutus. Paul logra proteger a los suyos en el hotel, al que empiezan a llegar miles de personas pidiendo auxilio. Mientras un joven reportero de la BBC (Joaquin Phoenix), asiste al espectáculo dantesco y Paul hace uso de todos los recursos y sobornos posibles para mantener con vida a los tutsis refugiados en el hotel, las fuerzas internacionales llegan a Ruanda pero sólo para evacuar a los ciudadanos blancos y devolverlos a sus países de origen y con órdenes de no intervención. Paul, armado de coraje, con la ayuda del coronel Oliver (Nick Nolte) de la ONU (defraudado por el comportamiento interna-cional), logrará cobijar y proteger primero, y salvar después, la vida de miles de personas que confiaron en él.
Paul se compromete consigo mismo para proteger a su mujer tutsi, Tatiana, a sus hijos y a los 1200 vecinos tutsis que, atemorizados y amenazados, llegan al hotel pidiendo auxilio y protección, cuando las fuerzas internacionales no ofrecen intervención ni ayuda a los perseguidos. En enero de 2003, Terry George viajó a Ruanda para reunir información sobre la historia y familiarizarse con el país. “También estaba buscando respuestas”, afirma George. “¿Por qué sucedió el genocidio? ¿Por qué se asesinó a tantas personas en un espacio de 100 días dando lugar al genocidio más rápido de la historia moderna? También quería tomarle el pulso a la gente normal de Ruanda y escuchar sus historias”. En la visita, lo acompañó Paul Rusesabagina. Era la primera vez que Paul volvía a Ruanda desde las atrocidades.
Durante su estancia en Ruanda pudieron viajar, rodar los diferentes exteriores y conocer a muchas de las personas que se refugiaron en el hotel Mille Collines como, por ejemplo, Odette Nyrimilimo, su marido Jean Baptiste Gacacere, y varios miembros de la familia de Paul. “Fue un privilegio indescriptible visitar Ruanda con Paul”, dice George, “y ver el amor y la admiración que la gente le profesaba. Cuando fuimos a visitar el Hotel Mille Collines, conocimos a varios supervivientes: cocineros, limpiadores, gente a la que Paul había dado refugio. Tenían la emoción pintada en la cara”. “Visitamos lo que fue una escuela técnica en Marambi, al sur de Ruanda”, comenta George. “Pasé por habitaciones donde se apilaban los esqueletos momificados de las cerca de 40.000 personas que fueron masacradas durante cuatro días en abril de 1994. Mientras escuchaba al único superviviente contar la historia de esos días, sentí una necesidad imperiosa de realizar esta película”.
Durante su visita a Ruanda, George también pudo comprobar la extraordinaria belleza de este país e investigar las medidas que adoptó el gobierno extremista hutu, la actuación de su emisora de radio, la RTML –que escupió odio y veneno hacia los tutsi– y cómo el prejuicio y el miedo llevaron a personas ordinarias a creer que tenían que masacrar a sus vecinos para poder sobrevivir. “Si me preguntaran cuál fue el factor que desencadenó el genocidio”, dice George, “diría que fue la emisora de radio. En la película, tratamos a esa emisora de radio como un personaje. Necesito que la gente entienda el poder que tuvo esa propaganda”.
Hotel Rwanda es, sobre todo, una historia profundamente personal que gira en torno exclusivamente a un edificio (el hotel), a las personas que lo ocupan y a las relaciones entre ellas. “Se trata de un drama humano lleno de fuerza, no de una historia de terror, y creemos que es importante que la vea un público lo más amplio posible”.
Era una historia que había que contar, una historia que daría a conocer a los aficionados al cine de todo el mundo un suceso del que, para vergüenza de todos, nadie supo nada. Pero además, el público podría participar de la pérdida, del miedo y del coraje de un hombre, que podría haber sido cualquiera de nosotros –suponiendo que lográramos reunir ese coraje. “Sabía que si escribíamos bien la historia y la llevábamos a la pantalla, todos los espectadores del mundo se entusiasmarían con un auténtico héroe africano que luchó por salvar vidas en un infierno que supera a la imaginación. Estoy orgulloso de todos los que han trabajado en esta película y me honra haber tenido la oportunidad de contar la historia de Paul, Tatiana, su familia, y el pueblo ruandés. Sólo espero haber hecho justicia a su acto de heroísmo”.
Durante 100 días, casi un millón de personas fueron asesinadas en Ruanda. Las calles de la capital Kigali, se tiñeron de rojo con los ríos de sangre, pero nadie acudió en su ayuda. En Ruanda no hubo intervención internacional, ni fuerzas expedicionarias, ni coaliciones de nadie que estuviera dispuesto a ayudar. No hubo ayuda internacional para Ruanda. Los extremistas hutu masacraron a sus vecinos tutsi y a cualquier hutu moderado que se interpusiera en su camino, y el mundo se lo permitió.
Terry George llevaba mucho tiempo interesado en realizar una película ambientada en África, pero fue la historia de Paul Rusesabagina lo que por fin le trajo al continente. “Cuando Keir Peirson, mi coguionista, me introdujo a la historia, inmediatamente supe que quería hacerla”, dice George. “Volé a Bélgica para conocer a Paul y allí me contó su vida: cómo se hizo hotelero, cómo fue ascendiendo puestos en los varios hoteles de la cadena Sabena dónde trabajó, y cómo acabó en el hotel Mille Collines de Kigali”.
La extraordinaria humanidad de la historia de Hotel Rwanda es lo que tocó la fibra sensible al productor Alex Ho: “Es una historia que significa mucho para mí, y es el tipo de historia que realmente me gusta”, afirma. “Trata de un hombre corriente que, a instancias de su mujer, utiliza su posición para ayudar a los demás. Entra tanto, se embarca en un viaje de descubrimiento que hace de él un hombre mejor”.

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