El ingeniero John Ambrose Fleming nació en Lancaster, Inglaterra. Hijo de James Fleming, completó sus estudios en el University College School de Londres, ciudad a la que se trasladaron sus padres desde Lancaster.
Se matriculó en la Universidad de Londres a los 16 años y se graduó en 1870. Fue profesor de ciencias, por un tiempo, en la Rossall School. Después fue al Royal College of Chemistry, para trabajar con el gran quÃmico Edward Frankland.
En el año 1874 se convirtió en maestro del Cheltenham College. De este periodo destaca que el primer documento leÃdo antes de la nueva formación de la Physical Society of London fue una de las teorÃas de Fleming. Al cabo de tres años, el cientÃfico británico fue a Cambridge con el fin de trabajar con el profesor James Clerk Maxwell. Durante un corto periodo de tiempo, fue profesor de fÃsica y matemáticas en la University College de Nottingham.
En un momento en el que el tema de la luz eléctrica estaba en el candelero, nunca mejor dicho. Y es que la cuestión estaba en boca de todos. Fleming entonces, en 1881, fue nombrado electricista de la Edison Electric Light Company de Londres. El ingeniero ocupó el cargo durante diez años y gracias a su inteligencia práctica se convirtió en consejero de ingenierÃa electrónica y aconsejó, asÃ, a numerosas corporaciones para solucionar sus problemas y dudas sobre la luz eléctrica. Fue realizando este trabajo, cuando en 1882 estuvo tocando muy de cerca los diferentes problemas de las lámparas incandescentes. De este modo, empezó a estudiar el fenómeno fÃsico prestando atención a los pequeños detalles, ya que según él mismo: “las pequeñas cosas de hoy se convierten en las grandes cosas de mañana”.
En 1883, Edison anunció el fenómeno llamado Efecto Edison. Sin embargo, no lo pudo explicar y tampoco lo usó. Sir William Preece se interesó, en octubre de 1884, por el Efecto Edison. Según Preece, dicho efecto estaba asociado con la proyección de moléculas de carbono. Todo ello influirá a Fleming en sus descubrimientos.
En el año 1885, John Ambrose Fleming fue designado como primer maestro de ingenierÃa eléctrica en la University College de Londres. El ingeniero británico ocupó el cargo durante mucho tiempo. Debido a sus grandes cualidades como cientÃfico y maestro recibió varias invitaciones para dar distintas conferencias en la Royal Institution y en la Royal Society of Arts. Fleming obtuvo, en el año 1888, diferentes lámparas especiales de carbono, realizadas todas ellas por Thomas Alva Edison y también por Sir Joseph Swan, en Inglaterra. AsÃ, gracias a estas lámparas, el cientÃfico británico pudo llevar a cabo sus experimetos. Sus trabajos relacionados con la introducción del teléfono y la luz eléctrica en Inglaterra facilitaron su entrada a la Marconi Wireless Telegraph Company. En esta compañÃa ocupó el puesto de asesor técnico desde el año 1899 hasta 1926.
En aquel entonces (1899), Fleming era ya conocido como alguien que sabÃa detectar ondas de radio. Pero para encontrar un detector más eficaz, el genio inglés intentó desarrollar rectificadores quÃmicos, hasta que un buen dÃa Fleming pensó: “¿por qué no intentarlo con las lámparas?” Al fin, después de mucho trabajo, proyectó la estación de Poldhu (Inglaterra) desde donde fue enviada la primera señal trasatlántica en 1901. Sobre este hecho, en 1935 se le preguntó qué onda habÃa usado, a lo que él contestó: “la longitud de las ondas eléctricas enviadas desde la estación de Poldhu, en el año 1901, no fue mesurada. Y es que no inventé mi cimómetro (el cual permite la lectura directa de las constantes de oscilación) hasta el mes de octubre de 1904. La altitud de la antena original (1901) fue de doscientos pies, pero entonces estuvo el asunto de un transformador o un “jiggeroo”, tal y como le acabamos llamando… La longitud original no podÃa haber sido menos que de 3000 pies, pero esa longitud fue considerablemente alargada tiempo después. En aquel momento sabÃa que la difracción de los rayos alrededor de la tierra serÃa aumentada por el aumento de la longitud de las ondas y después del primer éxito me encontraba continuamente incitando a Marconi para alargar la longitud de las ondas. Y eso fue realizado en el momento en que empezó la transmisión comercial. Me acuerdo que diseñé cimómetros especiales, con el fin de poder mesurar más de veinte mil pies más o menos”.
Pero el verdadero éxito de Fleming llega en 1904, cuando realiza su descubrimiento más relevante: la famosa válvula de oscilaciones, la cual posteriormente serÃa conocida como válvula de diodio o válvula de Fleming. Su importancia viene dada por ser el primer detector electrónico de ondas inalámbricas y precursor de las válvulas de vacÃo de radio. El instrumento permitÃa una detección fácil de las ondas radioeléctricas y supuso además, el origen de todas las lámparas que fueron utilizadas durante mucho tiempo en las radiocomunicaciones. Fleming llegó a este descubrimiento a partir de un experimento: en un tubo vacÃo comprueba la evaporación de los electrones por el caliente cátodo. AsÃ, éstos viajan en una sola dirección. El cientÃfico pronto se da cuenta que esta válvula de diodio puede ser usada en un receptor de radio como un detector más fiable y eficaz que un cristal. Sobre el aparato, Fleming advirtió que este podrÃa ser de una gran utilidad para el ámbito de la telegrafÃa. De este modo, la famosa válvula de oscilaciones fue realmente utilizada en muchas ocasiones por la Marconi’s Telegraph Company como detector de ondas de radio. El instrumento fue patentado el 16 de noviembre de 1904, en Gran Bretaña.
El verdadero reconocimiento de todo el trabajo realizado por el cientÃfico inglés llegó en la década de los 20. AsÃ, la Royal Society of Arts de Londres premió a Fleming en el año 1921 con su medalla más distinguida: la Gold Albert Medal. Recibió varios honores, incluyendo también otra medalla llamada Kelvin Medal. Además recibió la Faraday Medal por parte de la Institución de Ingenieros Eléctricos. El Instituto Franklin de Filadelfia le obsequió, por su parte, con la medalla Franklin. En el mes de marzo del año 1929 recibió el tÃtulo de “sir” por sus: “valiosos servicios en ciencia y en industria”. Después de una vida larga, llena de trabajo y reconocimientos de todo tipo, Sir John Ambrose Fleming fallece en 1945, a la edad de 96 años. Casi un siglo de vida.

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Me parece bien su reportaje. Es muy explicativo y está escrito en un buen lenguaje.