La película italiana dirigida por el cantante Luciano Ligabue es una de esas cintas que conmueven a todo aquel espectador que se sienta en la butaca para disfrutar de este argumento.
Radiofreccia consta de una duración de ciento doce minutos y pertenece al género dramático. Este maravilloso film que llegó a las pantallas en el año 1998 contó con unos jóvenes y espectaculares intérpretes como Stefano Accorsi, Luciano Federico, Alessio Modica, Enrico Salimberi, Roberto Zibetti, Francesco Guccini y Serena Grandi entre otros. Producida por Domenico Procacci y distribuida por Medusa el argumento de esta película italiana versa en torno a la historia de Radio Raptus que es una emisora local que cierra después de 18 años al aire. El propietario y Dj de esta estación de radio, en su última locución, comienza a contar la historia del nacimiento de la emisora creada por él y sus amigos. De esa forma, y a lo largo de toda la cinta, el espectador disfruta con una historia de amistad entre un grupo de amigos de provincia que está retratado en el más puro ambiente de pueblo de los años setenta en Italia, en aquellos años cruciales en que la realidad rural empezaba a abrir sus puertas a la modernización. Era en estos momentos cuando con un trasmisor de cinco watios era suficiente como para abrir una radio libre, cuando se empezaban a sentir los primeros retazos de la revolución sexual y cuando la heroína y otras drogas empezaban a matar a jóvenes. Así es como Bruno decide abrir en su casa una radio que se convierte en la sede de los cincos amigos que son los personajes principales de Radiofreccia.
El personaje con mayor peso de esta historia es el llamado Freccia quien tras discutir con el amante de su madre decide abandonar su casa y trasladarse a vivir con su amigo Bruno. Son muchos los lugares emblemáticos que aparecen como localizaciones, uno de ellos es el bar donde la habitantes de las provincias suelen pasar la mayor parte de su tiempo. Igual sucede en la película es en el bar donde los chicos se reúnen a pasar su tiempo. Es en este lugar donde aparece Adolfo que es el propietario de la taberna y que al cabo del tiempo tendrá una relación muy especial con los chicos sobre todo con Freccia, ya que a pesar de la diferencia de edad, porque Adolfo tiene 50 años, dice lo que tiene que decir a la cara creando así unos vínculos muy especiales ya que él no juzga a nadie sino que trata de comprenderle.
Así va avanzando la vida para los cinco amigos que trabajan menos Bruno que es el único que estudia. Suelen ir a la discoteca los sábados o se pasan el día buscando una señal de radio para poder trasmitir. Finalmente, Freccia conoce a una chica proveniente de la ciudad. Es con ella con quien empieza a coquetear con el mundo de la drogas ya que es drogadicta. Son aquellos momentos de soledad para el protagonista de esta historia debido a que deja de lado a sus amigos metiéndose en una soledad de la que es difícil salir. Pero Freccia planta cara y consigue salir del mundo de la droga y volver a hacer su vida normal reuniéndose con sus amigos en la radio y en el bar. Pasado un tiempo vuelve a llegar el amor para Freccia y empieza a salir con un chica que, sin lugar a dudas, era la equivocada. Aunque al principio su relación con su nueva novia es de cuento de hadas luego vuelve a inmiscuirse en el mundo de la heroína junto con su nueva pareja. Esta vez ya no podrá salirse de las garras de ese tóxico debido a que lo encontrarían muerto en un foso.
Así es como se encuentra Bruno, solo delante del micrófono de la radio a la que llamaron radiofreccia, recordando aquellos momentos del año 1975. Esta narración marcaba el fin del período de emisión en el año 1993 cuando acaba de cumplir 18 años de actividad.
Una de las cosas que más sorprende de este film es la dirección a cargo de Luciano Ligabue quien se le asocia con los top ten de la música. Su carrera en el mundo de la música le reportó que muchos fueran los espectadores que acudieran a ver esta película y aunque al principio podía parecer un poco extraño que un cantante se pasase al mundo del cine, en Ligabue no era cosa rara debido a que es un artista versátil. Así lo ha demostrado a lo largo de su vida donde ha experimentado diversas experiencias en muy variopintos mundos ya que ha trabajado como promotor, locutor radiofónico, mecánico, comercial… Además, debemos tener en cuenta que Ligabue ya había escrito un libro de cuentos titulado “Fuera y dentro de la provincia” que narra el ambiente vivido en los años setenta que luego es el entorno que aparece en su película.
Este director nace en Correggio el 13 de marzo de 1960 y gracias a la banda sonora de esta película interpretada por él mismo llegó a hacerse con tres discos de platino ya que el tema “Radiofreccia” llegó a ser escuchado en todas las radios del Italia.
Muchos son los críticos que han calificado esta película como simple pero con la capacidad de tocar el corazón de los espectadores ya que la historia está contada muy de cerca y el viaje a los pasados años setenta es muy recordado por muchos de los que disfrutaron con el film ya que aquellos retratados en Radiofreccia no son sólo los de la música y los pantalones con pata de elefante sino que son también los años de la droga; algo muy bien retratado en la cinta ya que los chicos/as de aquella época entraban por curiosidad sin llegar a conocer las consecuencias de todos aquellos coqueteos con los tóxicos que le sumergían en el mundo de la drogodependencia llegando en muchas ocasiones a hacerlos perder su vida.
En lo referente a la técnica utilizada en la grabación de Radiofreccia nos encontramos con muchos movimientos de cámara que a veces llegan a molestar al espectador pero que dan gran agilidad al ritmo con el que está contado la historia. La fotografía fue llevada por Arnaldo Catarini de una forma excelente ya que interpreta la realidad de la película utilizando la luz como si fuese otro actor y recreando con la luz el propio recorrido narrativo del film. Por supuesto debemos destacar también la extraordinaria labor del escenográfo Stefano Giambanco que reconstruye no únicamente el bar sino que viste a todos los personajes con esas ropas de aquellos años en las que el color marrón era el protagonista. El montaje fue llevado por Angelo Nicolini con un ritmo narrativo que sigue a la memoria de Bruno, con aceleraciones, con pausas…
Radiofreccia es calificada de conmovedora por su retrato de la vida de estos jóvenes ya que Ligabue decidió contarla a su modo. Era la década de los setenta, momento en que la radio era libre y se podía experimentar con libertad, cada uno podía decir aquello que quería, sin filtros… Era la aparición del medio radiofónico en un pequeño pueblo. Era Radiofreccia.

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