William Bradford Shockley nació el 13 de febrero de 1910 en Londres. De padre ingeniero y madre topógrafa de minas, ambos estadounidenses, el joven inglés con sólo tres años se fue a vivir con ellos a Palo Alto, en California.
Tuvo una infancia peculiar ya que no fue a la escuela hasta los ocho años, sus padres consideraban que tendría una mejor educación en su propia casa. Su madre se encargaba de enseñarle las matemáticas y los dos, en general, le empezaron a inculcar conocimientos relacionados con temas científicos.
También un vecino de la familia llamado Perley A. Ross, profesor de física en Stanford, le enseñó muchas más curiosidades de esa asignatura. Por tanto no se puede decir que su estancia en casa durante esos años fuera negativa, aprendió todo lo que debía saber un chico de su edad, pero a la larga sí le afectó a la hora de relacionarse con el resto de sus compañeros. Tuvo una vida social un poco complicada sobre todo al principio.
Una vez que superó los estudios medios, Shockley estuvo durante dos años en la Academia Militar de la localidad de Palo Alto antes de ir a Los Ángeles, donde estudió más física en la Escuela de Entrenamiento. En este lugar empezó a darse cuenta de que la física era su actividad para el futuro, él mismo notó que tenía una facilidad especial para ella, resolvía los problemas con una sencillez fuera de lo normal. Pese a todo tuvo un pequeño revés cuando al graduarse no recibió el premio que se daba al mejor de esa disciplina.
En el año 1927 entró en la Universidad de California y unos meses después pasó a formar parte del Instituto de Tecnología que también estaba en Los Ángeles.
William por fin se licenció en física en 1932 y posteriormente se doctoró en 1936 en el Instituto Tecnológico de Massachussets. Esto le abrió amplias posibilidades a la hora de encontrar un buen trabajo y finalmente se decantó por los laboratorios Bell de Murria Hill, al otro lado del país, en Nueva Jersey. Allí conoció y trabajó con C.J. Davisson con el que colaboró en la tarea de la difracción de los electrones y en el departamento de tubos de vacío.
Coincidiendo con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, William dejó a un lado la física. Se fue por un tiempo de los laboratorios en los que estaba trabajando y pasó a desempeñar funciones de investigador en el Grupo Anti-Submarinos dedicado a operaciones de guerra durante los años 1942 al 1944. Del mismo modo, de nuevo en Nueva Jersey, en la estación de campo de Bell, consiguió un galardón importante, la Medalla al Mérito, especialmente por las contribuciones que dejó relacionadas con la utilización del radar en los bombarderos de tipo B-29.
Cuando acabó la guerra Shockley volvió a los laboratorios Bell con la intención de buscar una nueva alternativa a los tubos de vacío. Para ello utilizaría la física cuántica muy de moda en ese momento, en especial investigaría los semiconductores. Logró en poco tiempo, en 1945, ser codirector de programa que se encargaba de investigar el estado sólido en física. Intentó junto con Walter Brattain crear un amplificador utilizando óxido de cobre, pero no lo lograron.
Al mismo tiempo los transistores ya fueron usados por el público en el año 1953, en forma de amplificadores para los aparatos que ayudaban a reducir la sordera. Un año después se consiguió un instrumento clave, la radio de transistores y muy pocos meses más tarde varias empresas sacaron las primeras computadoras de transistores. En 1954 y para no quedarse atrás, William llegó al cargo de Director de Investigación de la Física de los Transistores también en los laboratorios Bell.
Con el prestigio que había adquirido se permitió el lujo de fundar un Laboratorio de Semiconductores que llevaba su nombre en California otra vez. Logró reunir en torno a él a algunos de los profesionales más cualificados, pero pronto llegarían los problemas: Shockley no quiso centrarse en los transistores de silicio, mucho más fáciles de comerciar que los de germanio, así que como sus compañeros no estaban de acuerdo con su idea decidieron abandonarle. Curiosamente después se demostró que la razón estaba de parte de los empleados. Tras estos incidentes tuvo que vender su empresa y empezar a formar parte de otra ahora como asesor. Al mismo tiempo en 1958 comenzó a dar clases en Stanford.
En el año 63 fue nombrado el primer Presor Alexander M. Poniatoff de Ingeniería y Ciencias Aplicadas.
Shockley llegó a la cifra de unas 90 patentes en su vida. En 1965 regresó a la empresa que siempre fue su casa, los laboratorios Bell, eso sí, ya como asesor a tiempo parcial, cargo que dejó en febrero de 1975 a los 65 años de edad. También abandonó Stanford unos meses después.
Los último años de su vida fueron algo extraños ya que se interesó por diversos temas. Uno de ellos fue la disgenia. Se preocupó de las personas que tenían hemofilia, epilepsia, etc., y dijo de los negros que tenían más cualidades para las labores físicas pero que en cambio eran inferiores en el apartado intelectual, lo cual le generó bastantes críticas e incidentes graves.
Mientras se sucedían estos problemas Shockley también se lanzó al mundo de la política en 1982 y se presentó como candidato a senador con el partido republicano, logrando solamente el octavo puesto.
William murió el 12 de agosto de 1989 a los 79 años de edad víctima de una cáncer de próstata. Fue un hombre bastante curioso, sobre todo en sus últimos años con algunas de sus teorías, eso sí, ya fuera del mundo de la física. Antes de morir, además disfrutó de la actividad del alpinismo, escalando incluso algunas montañas de considerable altura de los Alpes, como el Mont Blanc, algo que está al alcance de muy pocos. Le gustaba también la vela, aunque no pudo disfrutar mucho de este deporte ya que un grave accidente de coche que tuvo en julio de 1961 le dejó bastante dañado, y tuvo que cuidarse más a raíz de esto. Como físico fue uno de los más destacados del siglo XX.

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